El Museo del Vidrio de Málaga, un tesoro desconocido

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El Museo del Vidrio de Málaga es sorprendente. Que se lo pregunten al artista chino Pan Lusheng, que dejó uno de sus jarrones de porcelana decorados con tinta, expuestos en la Bienal de Venecia o el Louvre de París, para su exposición permanente en la calle Parra. ¿Y qué pudo ocurrir para Pan Lusheng conectara así con este museo? Debe ser cosa del buen gusto, porque este museo es, sobre todo, eso, una exposición sobre el buen gusto a lo largo de la historia. Lo mismo se habla sobre la porcelana china, sobre el vidrio catalán o veneciano o sobre el diseño finlandés del pasado siglo. Por eso no choca lo más mínimo intercalar esta visita entre el Pompidou o el CAC, porque algunas piezas expuestas fueron en su tiempo la vanguardia que hoy representa el propio Pan Lusheng.

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Paseando por un antiguo barrio industrial de la ciudad, uno se topa con esta casa rehabilitada del siglo XVIII en el corazón de calle Parras, junto a la Iglesia de San Felipe. Gonzalo Fernández-Prieto, un doctor en Historia por la Universidad de Oxford, con educación británica y políglota, es el artífice de esta joya de artes decorativas, empeñado en poner en valor el pasado industrial del vidrio español y, concretamente, de Málaga.

Cuando se unen el oficio del artesano y el gusto del artista entonces estamos ante una obra de arte

Todas las visitas a este peculiar museo son guiadas en español, francés, inglés o italiano y se convierten en una espléndida clase de historia, porque la colección de vidrio se completa con otra interesante muestra de obra pictórica, mobiliario y objetos decorativos que ayudan a comprender y conocer cada época, incluida la hippy, de la que nuestro anfitrión no escapó y de la que guarda una interesante muestra. Gonzalo Fernández-Prieto comenzó esta colección siendo niño y a lo largo de su vida ha ido buscando por toda Europa piezas que ayuden a completar este relato sobre la historia del vidrio. Compras en subastas, regalos y hallazgos impresionantes como una preciosa colección de vidrieras de la escuela prerafaelista inglesa que fue encontrando en iglesias ya desaparecidas.

Museo del Vidrio de Málaga

Colección de copas

Junto a piezas de vidrio de todas las épocas y técnicas, me asombró esta casona perfectamente rehabilitada, ejemplo de la clase media de la época y que se hace hueco entre las VPO de este nuevo tiempo. Su patio interior, sus escaleras y columnas, el jardín trasero con la antigua entrada de carruajes por calle Chinchilla, el suelo perfectamente conservado y el sonido del agua de una fuente demuestran no sólo el encanto de la estancia, sino ese buen gusto de Gonzalo en la rehabilitación.

 

Vista del patio central de la casa del siglo XVIII, con una maravillosa pajarera en primer plano. By Tyk (Own work), via Wikimedia Commons

Vista del patio central de la casa, con una maravillosa pajarera en primer plano. By Tyk (Own work) [CC BY-SA 3.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0)], via Wikimedia Commons

Gonzalo ha creado una república independiente en el lado absolutamente opuesto de Ikea. Aquí hay antigüedades para toda la vida, cada una firmada y muchas de ellas con el sello de Sotheby’s. Mesas de comedor firmadas por el ebanista y que cabrían en cualquier salón actual que se convierten a través de un peculiar mecanismo en una gran mesa imperial para 32 comensales, incompatibles con las soluciones habitacionales de hoy; vitrinas con espléndidas vajillas de porcelana de la época, tocadores para mujeres y también para hombres, lámparas de araña de la herencia familiar, un piano de 1856, alfombras mejores que las persas y un sin fin de objetos, cada uno con su historia.

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Una de las joyas de la colección, únicas por el color azul de las asas.

Si te gusta el misterio, has venido al sitio adecuado, repite nuestro guía durante la visita, porque cada pieza guarda su secreto y, sobre todo, su misterio. Como esa vidriera de la Fe, cuyos ropajes tienen los colores de Málaga verde y morado (“Fue una señal”, dice Gonzalo, madrileño que vino desde Inglaterra atraído por alguna fuerza misteriosa) o las copas con las que brindaban en secreto los seguidores de Jacobo Estuardo, el rey depuesto por Guillermo de Hannover.

En fin, una visita de poco más de una hora para escuchar un poco de historia y, sobre todo, para aprender sobre el valor del vidrio y de esos objetivos cotidianos que suelen pasarnos inadvertidos. “Muchos vienen a preguntarnos sobre piezas de las abuelas y hemos descubierto algunas de extraordinario valor. Otras veces, para disgusto de los herederos, no valen nada. Pero yo prefiero decirles que es interesante; así es menos doloroso”. Y más elegante.