El Museo Carmen Thyssen de Málaga

Un visitante observa La Buenaventura, de Julio Romero de Torres
Un visitante observa La Buenaventura, de Julio Romero de Torres

El Museo Carmen Thyssen ofrece lo que promete: «Una sólida historia de los géneros que protagonizaron la pintura española del siglo XIX, con especial atención a la pintura andaluza». Un paseo por el Palacio de Villalón permite encajar ciertas piezas de la historia de la pintura en el contexto comprendido entre Francisco de Goya y Pablo Picasso. Los usos y costumbres, vestimentas, actos sociales y populares. Del pueblo y la nobleza. Conocer qué aspecto tenía entonces el Puerto de Málaga, la fuente de Reding, la vista desde el Guadalquivir o la capilla de los Benavente en Medina de Rioseco, cómo se vestían y bailaban mujeres y hombres en la feria, en los toros, tabernas, marinas, puertos del País Vasco, Canales de Venecia, paisajes franceses… Es un paseo por la España del XIX a través de estos viajeros románticos y de la evolución de su pintura, con un bello recorrido por el costumbrismo y los paisajes.

Museo Thyssen

Contemplando obras de Francisco Iturrino y Gonzalo Bilbao Martínez. MSG Photo

El museo se encuentra en el corazón del casco histórico, en calle Compañía, a solo unos metros de la Plaza de la Constitución, que era la plaza mayor de la ciudad siglos atrás. El edificio es un palacio del siglo XVI sometido a una compleja obra de rehabilitación realizada por los arquitectos Rafael Roldán Mateo y Javier González García, que ha sido capaz de recuperar la traza histórica y la esencia sus dos plantas alrededor de un patio central, con crujías de muros paralelas a las calles a las que da frente y a sus medianerías. Cuenta con una algorfa sobre la calle de los Márti­res y con un pequeño torreón en su extremo noroeste. En estos trabajos de rehabilitación se han sumado otros edificios colindantes para dar cabida a todas las salas y servicios del museo.

Fachada principal del Museo Carmen Thyssen, junto con las dos sección del museo

Fachada principal del Museo Carmen Thyssen, junto con las dos sección del museo

Durante las obras de rehabilitación se encontraron restos de una factoría de garum, piletas para salazones de pescado, una necrópolis posiblemente de la época bizantina, un ninfeo con pinturas figurativas de peces y pájaros y edificaciones domésticas romanas del siglo III. Y no es extraño, porque este palacio se alza en pleno centro, testigo del paso de las diferentes culturas asentadas en la ciudad, dentro de sus murallas y en la ribera del río Guadalmedina. Estos restos se exponen también para que puedan ser visitados.

El muso de la baronesa Carmen Thyssen está estructurado en cuatro grandes bloques:

Maestros Antiguos, que abarca obras desde el siglo XIII al XVIII, como un Cristo Muerto (1230-1250) en madera de álamo prolicromada o una Santa Marina (1640-1650), de Francisco de Zurbarán.

Paisaje Romántico y Costumbrismo, con obras de José Domínguez Bécquer, Genaro Pérez Villaamil, Manuel Cabral Aguado Bejarano, Francisco de Paula Escribano Linán, Alfred Dehodencq, Joaquín Turina y Areal, entre otros muchos. Es una etapa marcada por la visión romántica y costumbrista de la España de primera mitad del XIX, con escenas de la vida y de las fiestas populares de entonces.

Panorámica de una de las salas del Museo Carmen Thyssen de Málaga. MSG Photo

Panorámica de una de las salas del Museo Carmen Thyssen de Málaga. MSG Photo

Preciosismo y Pintura Naturista. En este bloque se observa a través de la obras la evolución de la llamada pintura preciosista, más preocupada por los detalles. Paisajes, marinas o momentos de las reuniones de la alta sociedad son los temas de esta etapa centrada en autores como Marià Fortuny i Marsal, Joaquín Sorolla y Bastida, Eugenio Lucas Villaamil, Raimundo de Madrazo y Garreta, Antonio Muñoz Degrain o Emilio Ocón y Rivas.

Fin de siglo. Y diría que apertura hacia la nueva pintura. Esta sección reúne un piezas de artistas Regoyos, Casas, Sorolla o Iturrino, protagonistas de la renovación de la pintura española durante los últimos años del siglo XIX y los inicios del XX. No falta el cordobés Julio Romero de Torres y una de las obras más emblemáticas de la colección expuesta, La Buenaventura (1922).

Un visitante observa La Buenaventura, de Julio Romero de Torres. MSG Photo

Un visitante observa La Buenaventura, de Julio Romero de Torres

A la salida del museo hay una tienda bastante simpática, donde además de encontrar recuerdos y souvenirs de la colección, hay una interesante oferta de libros didácticos y juegos para niños. El barrio del museo ha venido a conocerse como Entorno Thyssen, con una amplia variedad de pequeñas tiendas de ropa y complementos, algunas de ellas vintage; librerías, bares, tiendas groumet alejadas del comercio masivo y con un toque igualmente romántico. Está bien perderse por las callejuelas y pasear a la espera de alguna agradable sorpresa.