Cosas que probablemente no sabes del Mercado de Atarazanas

Vista de la entrada principal del Mercado Central de Atarazanas
Vista de la entrada principal del Mercado Central de Atarazanas

Para  muchos viajeros los mercados tienen un irresistible poder de atracción. Será por los colores, los olores o los sonidos que inundan los puestos. O porque es la forma más sencilla de sumergirse en la vida cotidiana y mezclarse con la gente. Da igual que sea el pequeñísimo mercado de Vila do Obispo en Portugal, donde comprar una riquísimas patatas dulces; el espectacular mercado de especias de Port Louis, en la isla de Mauricio, o el mercado flotante de Dammanoen Sadnak, muy cerca de Bangkok, donde si te atreves puedes probar una rica sopa tailandesa casera o si eres más precavido fruta pelada. Podría estar escribiendo de mercados todo el día, pero esta vez os voy a hablar del que más conozco, el Mercado Central de Atarazanas de Málaga, ubicado en pleno centro de la ciudad, levantado sobre el solar de una atarazanas islámicas y centro neurálgico para hacer compras y mandaos y recientemente convertido en un sugerente espacio para tapear.

Podréis observar que el mercado conserva su puerta principal de la época nazarí (S. XIV), aunque la estructura de hierro, inspirada en el mercado de Les Halles de París, es de finales del XIX y rehabilitada recientemente. A lo largo de la historia fue cuartel, colegio de cirugía y hospital militar, hasta que a finales del siglo XIX se convirtió en el mercado central de la ciudad portuaria de Málaga, cuya imagen puede verse en la gran vidriera de la nave central. Pero vamos a lo que vamos.

La barra del bar Mercado Atarazanas, especializado en pinchitos y fritos

La barra del bar Mercado Atarazanas, especializado en pinchitos y fritos

Y como los mercados suelen despertar el apetito, si no está ya bastante despierto al entrar, en los últimos años han abierto varios bares donde poder tapear y probar desde el pescaíto frito y una innumerable variedad de mariscos, moluscos y fritos. A la hora de elegir puedes dejarte llevar por la intuición, porque todos tienen algo especial. La esquina de la marisquería El Yerno ofrece los típicos bolos malagueños, conchas finas, navajas, búsanos y ostras. Si no las has probado, no dejes de hacerlo, porque están riquísimas. También verás El Cartuchito, dedicado sobre todo al pescaíto frito, y el Café Mercado Atarazanas, donde podrás probar pinchitos de gambas, champiñones, atún, pulpo, pimientos fritos y un montón de variedades. Si lo que te atraen son los potajes y un toque vasco, pásate por la Encotienda y Bar La Caracola, donde encontrarás a Mikel Luis con pintxos, platos típicos como el marmitako, paellas y propuestas vegetarianas y zumos naturales como el licuado de zanahoria, remolacha, manzana, limón y jengibre.

Con esta exposición no hace falta ni pie de foto. Sólo hay que empezar a comer.

Con esta exposición no hace falta ni pie de foto

Es habitual ver a muchos turistas en las barras de estos bares, pero también a locales tapeando a mediodía y, en especial, los viernes, convertido en el punto de encuentro a la salida del trabajo para empezar bien el fin de semana.

El Mercado de Atarazanas está dividido en tres naves, la central dedicada al pescado y marisco y las laterales a la carne y a la fruta y verdura. Es un auténtico espectáculo contemplar los puestos del pescado, donde se puede encontrar de todo. O casi. Desde atún rojo del Estrecho, cazón de Cádiz o pez espada del mar de Alborán que ofrecen Roberto y Javier Belman y que atrae a aficionados al sushi, hasta piezas memorables de lubinas, pargos, rodaballos, pescadas que las preparan para la sal, el horno o a la espalda.

Su majestad el boquerón de Málaga

Su majestad el boquerón de Málaga

El pescaíto es cosa aparte, con el rey del mercado: el boquerón de Málaga, que suelen venderlo ya limpio (sin cabeza ni tripas) e incluso sin espina para hacerlo al limón, y los salmonetes, jureles (para mí espectacular, aunque tenga menos fama), pescadillas. La variedad de mariscos y moluscos es también amplísima, aunque me quedo con las variedades malagueñas y andaluzas: gamba blanca de Málaga, gamba roja de Garrucha (Almería), langostino de Sanlúcar de Barrameda, sin olvidar las conchas finas, coquinas, almejas de Málaga o los riquísimos bolos o conchas finas. Si llegas a última hora, cuando están a punto de cerrar, puedes conseguir un mejor precio porque suelen rebajar para salir de la mercancía.

El colorido y la variedad de los puestos de fruta tienen un poder hipnotizador

El colorido y la variedad de los puestos de fruta tienen un poder hipnotizador

Los puestos de frutas y verduras entran por los ojos por la variedad y por el colorido. Te recomiendo hablar con los tenderos para escoger los productos de temporada y si visitas el mercado en los meses de julio y agosto ve a la caza del tomate huevo de toro del Valle del Guadalhorce. Esos sí que son tomates de los que saben a tomate. Si te lo tomas con calma puedes encontrar una amplia variedad de setas de temporada, en especial en el puesto de Eloisa y Estrella, así como encurtidos, dátiles, higos secos o nueces pacanas de Málaga. Atrévete con las brevas (higos) y los mangos y las chirimoyas de la Axarquía.

 

Higos secos de Málaga, dátiles y nueces pacanas

Higos secos de Málaga, dátiles y nueces pacanas

Si tienes a mano un buen horno o una buena barbacoa en casa merece la pena pasarse por la zona de carnes, aunque reconozco que me tira más el pescado. Hay mucha calidad, como la carnicería Marcos, especializada en cordero lechal de Burgos o los cortes de la ternera retinta de Cádiz. Y si te gusta la casería, hígados, lengua de ternera o manitas de cerdo. En muchos puestos hay preconizados muy conseguidos que te salvan un día de cocina en casa con mucho éxito.

Los embutidos de la charcutería Ana o la de Armando Cuberos son mi perdición. Quesos de toda España, de oveja, de vaca y de cabra; jamón ibérico de bellota, patés y otras exquisiteces que con un buen pan te hacen perder la cabeza y ganar kilos. Aunque un día es un día. ¿Quién se resiste a unas tapitas de queso y jamón, una botella de vino y unos ojazos azules que no dejan de mirarte?  Te los puedes llevar incluso envasados al vacío -el jamón y el queso, digo- para que aguanten bien el viaje de vuelta a casa. Si ves unas grandes sartenes con manteca colorá, no te asustes, es la típica zurrapa ibérica, lomo o chorizo cocinados en manteca. Date el capricho. En Málaga incluso se toma para desayunar: una bomba de energía.

Zurrapa de lomo y chorizo cocinado en manteca colorá. Muy típico por estos lares.

Zurrapa de lomo y chorizo cocinado en manteca colorá. Muy típico por estos lares.

En fin, como veis es un buen plan echar una mañana en el mercado de Atarazanas. Y a poco que te descuides, media tarde también. Que os aproveche. Ya nos contaréis.

Cómo llegar: