17 motivos para escaparte un fin de semana a Málaga

Hay muchas más, pero se me ocurren 17.

1. Porque te gusta el sol. Por si no lo sabes, Málaga tiene una temperatura de media de 19 grados y más de 300 días de sol al año. Y eso influye en el bueno humor y en las ganas de vivir. El sol con moderación aumenta la serotonina, lo que provoca sensación de bienestar; además, también genera tetosterona y con ello el apetito sexual. Y por si fuese poco, el efecto de los rayos UV nos ayuda a dormir mejor por el descenso de la melatonina. Buen humor, sexo y calidad de sueño. ¿Necesitas algo más?

2. Comer en un chiringuito de Pedregalejo, El Palo o el paseo marítimo de Poniente. Y pedir un espeto de sardinas. Recuerda que los meses sin ‘R’ son los mejores para comer sardinas. Con las manos, no se te ocurra comerlas con cuchillo y tenedor. Los bolos, las conchas finas, las coquinas o la ensalada de pimientos para el pescaíto frito completa la carta más ‘malaguita’.

3. Pasear para saciar tu lado más ‘trendy’. Vete de compras por el entorno del Museo Thyssen. Busca las calles Andrés Pérez, San Juan, Fajardo o Compañía. Hay pequeñas tienda de ropa, de segunda mano, de complementos, antigüedades, cacharros o cervezas artesanales. Si te gustan las librerías, entra en Mapas y Compañía. Y si quieres ver pintura del XIX, el Museo Thyssen te pilla de camino.

4. Vivir el atardecer o compartir en aperitivo en los Baños del Carmen siempre es un acierto. Al borde del mar, cierto aire decadente y ya está. El chiringuito ha sido reformado y se puede comer o cenar. Los domingos suele haber un curioso mercadillo.

5. Visitar en Centro Pompidou en el Muelle Uno. No vayas con prisas, porque también es un ‘slow museum’. Es absolutamente inspirador.

6. Probar el vermut de La Tranca. Un pequeña taberna donde impera el buen rollo. Y ya está.

7. Pasear por el Soho y buscar las obras de ‘street art’ antes de visitar el Centro de Arte Contemporáneo.

8. Darte un capricho y comer en José Carlos García, una estrella ‘Michelin’ en el Muelle Uno. A pocos metros del Pompidou. Tiene un curioso jardín vertical en el comedor principal, donde un día probé la concha fina con espuma de tequila.

La opción de un café o un gin tonic en cualquier terraza de Pedregales, insuperable sobre todo en primavera. By Carlos Torres

La opción de un café o un gin tonic en cualquier terraza de Pedregales, insuperable sobre todo en primavera

9. No hacer nada durante toda la tarde y sentarte al sol con un gin tonic en las terrazas de Pedregalejo. La Chancla, por ejemplo.

10. Correr, correr. Si no puedes dejar de correr tienes 13 kilómetros de paseos marítimos para correr, ocho kilómetros desde la plaza de la Marina hasta La Cala (el más recomendable) y casi 6 por el oeste, hasta la desembocadura del Guadalhorce.

11. Tomarte un vino del terreno, o varios, en la Antigua Casa del Guardia. Una taberna auténtica para el aperitivo.

12. Probar la comida malagueña de toda la vida. Hay un sitio que no falla, poco lujo y buena comida: el Mesón Santiago. La Reserva 12, El Trillo, Logüeno son otras opciones, aunque hay muchos por todo el centro.

13. Tomar una copa por la tarde o por la noche en El Palmeral, con vistas al puerto y al Muelle Uno.

14. Visitar el Museo Picasso de Málaga y pasear por las calles San Agustín y Císter, a los pies de la Catedral.

15. Cenar en la taberna más típica: El Pimpi. Si quieres algo sofisticado, puedes probar el jamón ibérico de castaña con vistas al Teatro Romano y la Alcazaba.

Terraza del Mercado de Atarazanas donde tapear pescaíto y marisco. MSG Photo

Terraza del Mercado de Atarazanas donde tapear pescaíto y marisco. MSG Photo

16. Picotear a mediodía pescaíto frito y marisco en el Mercado de Atarazanas. Allí puedes comprar productos malagueños para llevar a casa.

17. Curiosear en un sorprendente Museo del Vidrio, en un palacete del siglo XVIII con 3.000 piezas y mobiliario de la época, o por espectacular Museo del Automóvil si te gustan los coches clásicos. Allí, en Tabacalera, también puedes visitar el Museo de Arte Ruso.